La Escuela y visión de Futuro
Algunas veces uno se siente contento con las decisiones que toma la directiva del club, las somete a consideración de la asamblea general de socios y sin que aparezca ninguna voz discrepante se aprueba por unanimidad. Hoy es uno de ellos.

Contento porque al fin se ha abierto un resquicio de luz por donde puede adivinarse un futuro para la vida del club. Satisfecho porque la decisión es el resultado del ensayo piloto que se ha realizado durante un tiempo suficiente para poder hacer un juicio objetivo, con un resultado positivo.
Hace más de un año que unos socios, con la mejor de las voluntades, se ofrecieron para iniciar una escuela de tiro en la especialidad de carabina neumática y con la aquiescencia de la dirección del club se empezó con dos o tres jóvenes de edades inferiores a los 18 años como alumnos y una profesora experta en la materia, con una gran capacidad pedagógica y su esposo, que sin serlo, es un buen socio del club y practicante del tiro de precisión y que presta su colaboración en la gestión diaria de tal menester. Hallar dos personas que motivados solo por la satisfacción personal de colaborar con los jóvenes que tienen un incipiente interés en nuestro deporte, viendo como día a día se van superando y consiguiendo marcas dignas de consideración, es muy difícil de encontrarlas. Por todo ello les debemos gratitud.
Con el reconocimiento oficial de la escuela de tiro en la asamblea general de socios, la junta directiva parece que empieza a intuir la visión de futuro para asegurar el porvenir del club.
La visión de futuro, es decir, definir la visión de los objetivos deseados del club proyectados al futuro, tanto al inmediato como a medio término, incluso a un plazo más lejano, es algo que cualquier empresa bien organizada y planteada debería tener. Un club, aunque con muy distintos objetivos, no deja de ser una empresa sustentada en un equipo humano y por ello necesita definir lo que es y lo que desea ser en el futuro y en función de este objetivo definir la estrategia a seguir para su consecución.
Es necesario que esté bien definida la imagen que ha de ofrecer el club en los próximos años para que el equipo directivo trabaje bien conjuntado apuntando todos sus componentes a la misma diana. Así mismo los socios han de conocer cuál es dicha imagen para que con su conocimiento den soporte a la dirección y faciliten llegar a la meta.
Pero como todo lo que depende del ser humano varía con el tiempo o en otras palabras, como en el transcurso del tiempo se modifican y modulan los objetivos que los humanos se proponen, es necesario estar atentos a las evoluciones y en su adaptación hay que ir modificando la visión de futuro y la estrategia a seguir. Esto solo es posible realizarlo si en un trabajo en equipo se consigue disponer de tiempo, voluntad y capacidad de meditación colectiva.
Dentro de la visión global de futuro que debe tener el club ha de ocupar una parcela importante definir hasta donde se desea llegar con la escuela de tiro. ¿Se desea limitar la escuela solo a la modalidad de neumática o se ampliará a otras modalidades? ¿Se limitará la enseñanza a infantiles y junior o se extenderá también a los sénior? También sería necesario reglamentar el funcionamiento de la escuela, así como crear los programas a desarrollar en la misma y con todo ello, dotarla del presupuesto y de los medios necesarios para su gestión y mantenimiento, así como seleccionar y facilitar la incorporación de nuevos profesores cuando sea necesario, priorizando siempre la capacidad pedagógica a los laureles deportivos que pueda ostentar el futuro docente.
Es aconsejable que todas estas cuestiones y otras que se deberán plantear obtuvieran una respuesta consensuada en un equipo de trabajo moderado por un representante de la junta directiva nombrado ex profeso y compuesto por personas directamente relacionadas o interesadas con el objetivo a conseguir.
Dialogar, contrastar distintas y muchas veces contrapuestas opiniones, entre personas muy diversas y con diferentes sensibilidades, hasta conseguir consensuar la visión y la estrategia a seguir, no es tarea fácil pero tampoco imposible y muy beneficiosa para aquellas colectividades que han pasado de una dirección dirigista, basada en la autoridad o el paternalismo, a una dirección participativa y consensuada.
Esta necesidad de cambio en los estilos de dirección es consecuencia directa de la evolución que se está produciendo en una sociedad con un nivel cultural que se incrementa a cada generación y donde el concepto democrático gana en importancia y la necesidad social de participación en las decisiones se hace imprescindible. En cualquier empresa u organización el capital humano va tomando con el tiempo una mayor importancia y se hace del todo necesario contar con él y aprovechar sus capacidades.
Así lo entienden las empresas actuales con voluntad de futuro, donde la participación, la innovación y la valoración del capital humano forman parte de su estrategia para visualizar y asegurar el futuro.
Quizás la oficialización de la escuela de tiro sea el primer eslabón de la cadena que nos lleve al futuro y nos introduzca en la sociedad como un valor cultural y participativo acorde con el tiempo que nos toca vivir.
